|
Ojalá tuviéramos la capacidad de aprender a aprender.
La vida puede ser muy corta, como dicen algunos; pero no
tanto para el hoy, que sentimos que tarda una eternidad, y
que constantemente estamos aprendiendo, no sólo a vivirla,
sino a cómo vivirla, y como caminar por el sendero que hemos
decidido.
Algunas veces estamos tan ocupados, o tan despistados, que
dejamos pasar el aprendizaje que hemos tenido, y la vida nos
vuelve a dar la lección, para que lo aprendamos bien, de una
vez por todas. Algunas de esas veces sintiendo el mismo
dolor o la misma satisfacción.
Y es por eso que tenemos que mandarle el mensaje claro “al
universo”: “anotado, entendido y aprendido”, para que pase
la página, para que no nos venga otra vez con la misma
lección, o para que se enfoque en clases nuevas, y nuevos
conocimientos.
Como dije en alguno de mis capítulos anteriores, he recibido
clases con varios profesores de acuarela, muy buenos todos
ellos, y aunque aprendí mucho, y mucho de lo que hoy soy, lo
aprendí gracias a su enseñanza y compañía, no puedo enumerar
lo que fue.
Es como los seminarios de desarrollo personal que he
llevado. Muchos de ellos, o todos ellos, me han enseñado
nuevas formas de vivir, o herramientas para la vida, y hoy
soy el producto de Theta Healing, Insight, Storytelling,
Tisoc, Psych-k, PNL y otros, además de la vida misma y el
caminar por estas calles; pero es difícil poder nombrar qué
aprendí o qué viví en cada uno de ellos, y cuál fue el
aporte más significativo que me dieron, o cuales fueron las
enseñanzas que me hicieron tener un cambio, y seguir siendo
mejor. Así como también me pregunto cuáles cosas importantes
aprendí, las dejé volar y las olvidé.
Pensando en eso, esta vez decidí abrir una nota nueva en mi
teléfono, cada clase de acuarela que recibo con Juan Carlos
Camacho, y anotar ahí cada detalle nuevo que aprendo, cada
llamada de atención, cada observación o cada instrucción
que, aunque ya lo sabía, en ese momento me doy cuenta que lo
había olvidado.
Por mi parte, y como seguramente estaré siendo leído por
acuarelistas, procuraré anotar en estas páginas algunos
conocimientos obtenidos o despertados gracias a Juan Carlos
Camacho, aunque no solicité su permiso, porque ya son mis
conocimientos.
Te invito a llevar una nota de las cosas aprendidas, porque
si al final de cierto periodo leés lo anotado, podrás darte
cuenta que algunos detalles ya se habían olvidado, pese al
posible costo que hayás tenido para aprenderlos. |