|
Creo que en el proceso de un trabajo,
un proyecto, o una obra, tenemos que buscar las
satisfacciones extra o adicionales, que eso nos pueda dar.
Si estamos realizando un trabajo,
pensar en para quién lo hacemos, cuál es nuestra intención y
cuál será la mejor manera de hacerlo, o a quiénes ayudará un
proyecto culminado con amor o esfuerzo, o cómo podrá quedar
la obra, una vez terminada, si la hemos hecho con paciencia
y poniendo lo mejor de nosotros.
Pero en temas de artes plásticas,
específicamente, un día de estos les di una idea a mis
compañeros de la clase de acuarela con Juan Carlos Camacho.
Regularmente, cuando pintamos tenemos
un papelito al lado, para estar quitando el exceso de
pigmento que viene en el pincel, antes de que las cerdas
toquen el papel, y ese trozo de papel, que puede ser blanco,
manchado o restos de una acuarela que no funcionó, al final
se va al bote de basura o queda olvidado entre papeles y
"chunches" del taller.
Les hablé un poco de la importancia de
trabajar en un espacio limpio y ordenado, y que cada cosa
que nos acompañe sea testigo de lo que hacemos. Así como los
pinceles se convierten en una gran herramienta, el ambiente
debe ser ideal y cada artículo forma parte importante del
resultado, así mismo debe hacerlo ese pedazo de papel que
nos acompaña durante la obra, y tal vez durante otras más.
Les dije que antes de empezar un
trabajo nuevo en la acuarela, nos hagamos de un papel nuevo,
del tamaño que queramos, recortado con cuidado, que sea como
una obra adicional a la que estamos pintando, y que sirva
para recoger todas las gotas sobrantes de pigmento, que no
deberían sólo quedar en el olvido y o irse directo al trapo
que también tenemos cerca.
Y que al final, una vez que la obra
sea firmada, también lo sea el papelito lleno de "manchas"
casuales, suaves y fuertes, y que podría ser, por ejemplo,
el separador de páginas o marcador de libros, que evidencie
el trabajo que acabamos de terminar, que siempre parecerá
ser como un cardumen, aunque de colores diferentes y formas
distintas.
También puede convertirse en la
tarjeta que acompañe a la obra, una vez que la entregamos,
con nuestro agradecimiento escrito.
En fin, las ideas de qué hacer con ese
trozo de papel, testigo de nuestro trabajo, son muchas; pero
eso ya lo dejo a tu imaginación, mi consejo, o idea, es que
empecés a trabajar junto a un trozo limpio, testigo fiel de
lo que hacés. |