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Podría
ser que desde afuera parezca que vivimos en una relación de
comensalismo, en la que una especie se beneficia y la otra
no, o parasitismo, que es cuando una especie se favorece y
la otra se daña.
Pero
también, podría ser que seamos propensos al mutualismo, que
es una relación simbiótica en las que ambas especies se
benefician.
Dependerá de nosotros, como troncos fuertes, valorar a qué
punto hemos llegado, tomando en cuenta que, muchas veces, en
cualquiera de los casos, es porque desde afuera, se nos ve
fuertes, estables, regios y dignos ejemplos de haber
sobrevivido.
Si
hubiera alguna relación simbiótica, en la que no te ves
favorecido, es el momento de convertir esa relación en lo
contrario, sin necesariamente tener que cortar el huésped;
porque el mundo es un juego, en el que todos podemos ganar,
si todos sabemos jugar. |